Escrito por Harambee Africa
"En Angola hay ahora carreteras pavimentadas. Ir a Luanda el año pasado podía ser una titánica empresa: era necesarias ocho o nueve horas para cubrir doscientos cincuenta kilómetros. Hoy se puede hacer cómodamente en tres horas y puedes ir y volver en el mismo día" Francisco Ferranti, Salesiano, llegó a Angola en junio de 2004 y dice que desde entonces la situación ha cambiado. "Hoy se construyen rascacielos y Luanda es actualmente la tercera ciudad más cara del mundo".Los Salesianos están involucrados en la promoción de la familia en las aldeas de Angola desde 1992. Además de las actividades pastorales y de formación humana, se han ido añadiendo otras iniciativas para la mejora del tenor de vida, también desde el punto de vista económico. En esa perpectiva ha sido ideado el proyecto para la mejora "de la formación profesional en la agricultura para jóvenes de la zona rural de Ndalatando”.
Harambee se ha comprometido a recaudar fondos en 2010 para este proyecto.
"Queremos contribuir al desarrollo económico en la zona de Ndalatando, fomentando el retorno de los jóvenes a las zonas rurales", dice Francesco. Además tratamos de ofrecer cursos de capacitación técnica, así como el establecimiento de un centro de desarrollo agrícola comunitario que permita la mejoría de las actividades de cultivo, el desarrollo de nuevos huertos experimentales y la oferta de servicios para la transformación y comercialización de productos agrícolas". Se trata de iniciativas limitadas, pero prácticas y por tanto, valiosas. "Si hacemos el trabajo en el campo más atractivo, lograremos evitar la presencia de los jóvenes en situaciones de riesgo, muy alto en las ciudades."
Por otra parte, Angola, desde siempre, ha sido un país autosuficiente en todos los cultivos alimentarios más importantes. Esa realidad se vio interrumpida con la guerra de 2002. Además, la gran mayoría de la población angoleña es típicamente campesina: para ellos la agricultura es un instrumento clave para luchar contra el desempleo, especialmente en las zonas rurales desfavorecidas. "Nuestro proyecto será involucrar en primer lugar a los jóvenes, pero sobre todo recibirán atención los hogares encabezados por mujeres que a través de la formación, serán ayudadas para el lanzamiento de la comercialización de sus productos."
Francesco nos cuenta la iniciativa y las dificultades que hay que afrontar con realismo pero también con gran entusiasmo: "Es difícil dar una idea de la complejidad de vivir en un país subdesarrollado, saliendo de una guerra, sin reglas. Pero también es maravilloso ver el despertarse de la conciencia, y como las cosas cambian y toman forma, aunque con la posibilidad –por desgracia- de grandes desviaciones ". El pensamiento de Francesco se va a los muchos rostros e historias de las personas encontradas durante estos años. Nos habla, por ejemplo, de Eva, una estudiante de veinte años del primer curso de economía y derecho: “el primer día de clase, el 4 de febrero pasado, estaba evidentemente embarazada. En broma le pregunté cuando daría a luz y que estuviera atenta a no hacerlo durante las prácticas del primer trimestre, ya que le impediría continuar los estudios! Eva siempre estaba presente en las clases y un martes de mediados de abril dio a luz a su hijo. Una semana después ya estaba de nuevo en clase con cara de sufrir un poco, pero lista para las tareas de clase y para las pruebas trimestrales mayo. Dicho sea de paso, hizo unos excelentes exámenes y, ciertamente, el niño tendrá que sentirse orgulloso de su madre. "
La familia en Angola es inestable. Sucede muy a menudo que los niños no conocen a sus padres y los puntos de referencia se buscan en otra parte: en la iglesia, en la escuela, y también en la calle. A menudo se hacen a sí mismos: todo el mundo en la calle pueden ser ejemplo para otros o incluso para sí mismos. Francesco, sin embargo, nos habla de Placidez, un estudiante de veinte años del segundo curso de economía y derecho, con dos hijos y una casa para mantener, "es empleado en un supermercado. Después de la escuela, tiene que ir a trabajar en su turno de diez horas. Y más tarde, volver a casa a altas horas de la noche. El año pasado, el primero conmigo, fue duro. No tiene gran capacidad intelectual y sus faltas al principio eran muchas. Al final del año, fue suspendido por muy poco, pero este curso académico ha sido de los estudiantes más brillantes. Sonriente, se levanta a las cuatro de la mañana, enciende una vela y estudia. A las siete y veinte ya está en la escuela. Al mediodía está en el trabajo y así todos los días. Creo que sus hijos se sienten muy orgullosos. Come ves- afirma Francesco - de cada uno de ellos he aprendido mucho: la paciencia, el ingenio, la fuerza, la resistencia, la alegría, y sobre todo amor y caridad! "
Harambee apoya el proyecto de "Mejora de la formación profesional en la agricultura para los jóvenes en la zona rural de Ndalatando", coordinado por los salesianos de Angola.
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